Conocer la diferencia entre 4G y 5G te ayuda a saber si vale la pena cambiar de equipo o de plan y qué puedes esperar de cada tecnología. Cada vez más celulares de varias gamas muestran el ícono de 5G en la parte superior de la pantalla, pero no siempre queda claro qué cambia respecto a la red 4G que usamos desde hace años.
Corresponde a la cuarta generación de redes móviles. Llegó para ofrecer internet de alta velocidad en el celular y permitió actividades que hoy parecen cotidianas, como ver videos en streaming, hacer videollamadas o usar aplicaciones de transporte en tiempo real.
Es común ver las siglas LTE (Long Term Evolution) junto a 4G. Lo más preciso es decir que LTE es la tecnología con la que se construyeron la mayoría de las redes de este tipo. Su evolución, conocida como LTE Advanced, ofrece velocidades mayores y es la versión más cercana a lo que originalmente se definió como Cuarta Generación.
Este tipo es la siguiente generación de redes móviles, diseñada no solo para navegar más rápido, sino para conectar al mismo tiempo una gran cantidad de dispositivos. Además de los celulares, está pensada para autos conectados, ciudades inteligentes, equipos industriales y otros aparatos del llamado internet de las cosas.
Las redes 5G pueden alcanzar velocidades mucho mayores que las 4G. En condiciones ideales, el estándar contempla velocidades máximas de varios gigabits por segundo, mientras que la generación anterior suele ofrecer decenas de megabits por segundo en el uso diario. En la práctica, la velocidad real depende del operador, la zona y la saturación de la red.
La latencia es el tiempo que tarda una señal en ir y volver entre tu dispositivo y el servidor. El 5G reduce este tiempo de forma considerable, lo que se nota en videojuegos en línea, videollamadas y aplicaciones que necesitan respuesta inmediata.
Una red 5G puede atender a muchos más dispositivos conectados en la misma zona sin perder rendimiento. Esto es útil en lugares concurridos, como estadios, conciertos o centros comerciales.
Aquí el 4G todavía lleva ventaja. Su infraestructura está presente en la mayor parte del país, mientras que el 5G se concentra principalmente en ciudades grandes. Además, algunas frecuencias de esta última generación tienen menor alcance y les cuesta más atravesar muros.
Para aprovechar esta tecnología debes cumplir tres condiciones:
- Un equipo compatible. No todos los modelos admiten este tipo de red, así que revisa las especificaciones antes de comprar. Entre los celulares de este tipo hay opciones de gama alta, como el Samsung Galaxy S25 Ultra, y de gama media, como el Oppo Reno 13 5G.
- Un plan que incluya 5G. Consulta con tu compañía telefónica si tu línea tiene acceso a esta red.
- Cobertura en tu zona. Revisa el mapa de cobertura de tu operador.
Depende de tus necesidades. Si vives en una ciudad con cobertura en este tipo de redes, juegas en línea, trabajas desde el celular o transmites video con frecuencia, notarás la mejora. En cambio, si tu zona solo tiene 4G, un equipo 5G seguirá funcionando sin problema en la red actual y estará listo para cuando llegue la nueva tecnología.